Bioestimulantes agrícolas: Qué son y cómo mejoran tu huerto
Los bioestimulantes agrícolas no son «un abono más». Estamos ante una nueva familia de productos que actúan de forma natural en múltiples áreas de la planta y son una herramienta de precisión biológica.
En este contexto, los bioestimulantes agrícolas son una especialidad agrónoma que complementa las dos tradicionales: Están los fertilizantes, los fitosanitarios y ahora, también los bioestimulantes agrícolas. Con ellos, el agricultor o apasionado por la jardinería, tiene a su disposición todas aquellas “herramientas” para la correcta gestión de la sanidad y nutrición vegetal, además de cuidar la calidad del suelo o sustrato.
Los bioestimulantes agrícolas para conseguir suelos vivos y cultivos resilientes.
En nuestro compromiso por ofrecer soluciones de vanguardia que respeten el entorno verde, hoy hablamos con Fernando Cuenca; agrónomo, divulgador, consultor y director, entre otros canales especializados, el de Bioestimulantesagricolas.net.
Con su entrevista, nos ayuda a entender esta «tercera vía» de la nutrición vegetal que está revolucionando tanto la agricultura profesional como el huerto urbano y la jardinería: los bioestimulantes agrícolas.

Albogarden: Fernando, para alguien que cuida su huerto y jardín con esmero, ¿qué es exactamente un bioestimulantes agrícola y en qué se diferencia de un fertilizante común?
Fernando Cuenca: Es importante tener en cuenta que, mientras que los fertilizantes aportan «alimento» directo (nitrógeno, fósforo, potasio y oligoelementos), los bioestimulantes agrícolas actúan sobre la fisiología de la planta.
Son sustancias o microorganismos que, aplicados en pequeñas dosis, estimulan los procesos naturales de la planta para mejorar la absorción de nutrientes, la tolerancia al estrés (como el calor extremo de Valencia) y la calidad de la cosecha. No solo nutren; «entrenan» y fortalecen a la planta desde su interior.
Esto parece algo muy novedoso, pero ¿de dónde viene este concepto? ¿Es una moda o tiene historia?
No es una moda, aunque ahora es cuando la ciencia ha alcanzado su madurez. El uso de extractos de algas o sustancias orgánicas se remonta a décadas atrás en la agricultura tradicional.
Sin embargo, en los últimos años, la necesidad de una agricultura más sostenible y el conocimiento profundo de la biología molecular han impulsado esta especialidad. Hoy, los bioestimulantes son el resultado de años de biotecnología aplicada para reducir la huella química en nuestros suelos.
A veces existe el miedo de que estos productos «nuevos» no sean seguros. ¿Qué rigor hay detrás de un envase de bioestimulante?
El control es total. No son «pociones mágicas». Los productos que encontramos, por ejemplo, en Albogarden de la gama JISA, nacen de una investigación científica rigurosa y deben cumplir con el Reglamento (UE) 2019/1009.
Esta legislación europea es sumamente estricta: para que un producto se etiquete como bioestimulante, debe demostrar mediante ensayos oficiales que cumple lo que promete y que es totalmente seguro para el aplicador, el consumidor y el medioambiente.
Para que nuestros clientes lo entiendan fácilmente, ¿cómo se clasifican estos productos?
Aunque el mundo científico es amplio, para aquellos que tengan un pequeño huerto urbano de frutas y hortalizas para su venta a tiendas de frutas y verdura u online, un bricohuerto o sean apasionado de la bricojardinería, de forma esquemática los podemos dividirlos en dos grandes grupos según su origen principal:
- Bioestimulantes agrícolas base orgánica o sustancias: Sus materias activas son a base de aminoácidos, ácidos húmicos o extractos de algas (como el Ascophyllum nodosum), etc. Técnicamente se denominan Bioestimulantes agrícolas no microbianos.
- Bioestimulantes agrícolas microbianos: Para su formulación se utilizan microorganismos beneficiosos para las plantas y el suelo y son fabricados en base a hongos o bacterias que colonizan la raíz. Redundando en la expresión, técnicamente se denominan Bioestimulantes agrícolas microbianos.

He observado que en Albogarden habéis seleccionado una gama de base orgánica de altísima calidad, que es la más versátil y efectiva para vuestros clientes apasionados por el avance de la producción y cultivo de vanguardia.
En el catálogo de JISA vemos conceptos como «activadores metabólicos» e «inductores fisiológicos». ¿Qué diferencia hay entre ellos?
Son los dos pilares de la bioestimulación. En el caso de los activadores Mmetabólicos, imagínalos como un «chute de energía» o un kit de recuperación. Ayudan a la planta a superar momentos de debilidad o estrés (heladas, sequía, trasplantes, salinidad del suelo, …). El producto como el Glybet, por ejemplo, es un activador que protege a la planta contra el estrés hídrico.
Y en el de inductores fisiológicos, estos están diseñados para dar una orden específica a la planta en un momento clave. Si queremos que enraíce mejor, usamos un inductor como Raici; si queremos mejorar la floración, vamos a Jisamar. Guían el desarrollo de la planta hacia el éxito productivo.
Para nuestros lectores, me permito hacerte unas preguntas frecuentes sobre bioestimulantes agrícolas. ¿Me las respondes rápidamente?
¿Qué aportan los bioestimulantes al suelo vivo?
Ayudan a mejorar la estructura del suelo y fomentan la actividad de los microorganismos beneficiosos, creando un ecosistema equilibrado donde la planta crece más sana de forma natural.
¿Son aptos para agricultura ecológica?
Sí, la mayoría de los bioestimulantes seleccionados en Albogarden, como Vegetamin eco, cuentan con certificación para su uso en agricultura ecológica, garantizando un cultivo libre de residuos sintéticos.
¿Puedo usarlos si ya uso abono convencional?
Por supuesto. Los bioestimulantes complementan al abono, haciendo que la planta aproveche mucho mejor los nutrientes y permitiendo, a largo plazo, reducir la cantidad de fertilizantes químicos necesarios.
Para terminar, Fernando, ¿qué opinas de que un centro de jardinería como Albogarden dé este paso hacia lo profesional?
Me parece un acierto total y una muestra de responsabilidad. Tradicionalmente, estas tecnologías solo estaban al alcance de grandes explotaciones agrícolas. Que Albogarden las acerque al cliente agricultor, del bricohuerto o la bricojardinería, en formatos de 1 litro, permite que cualquier persona, por pequeño que sea su huerto o jardín, pueda cultivar con residuos cero, cuidando la salud de su suelo y obteniendo plantas y frutos de una calidad profesional.
Es apostar por la salud de la planta y, en consecuencia, por nuestra propia salud y la del medioambiente.